No hay una mejor época para Venezuela. Hay una por destino, y en algún caso la diferencia es ir o no ir.
De junio a noviembre: agua
Son los meses de lluvia, y para dos destinos eso no es un inconveniente sino el requisito. Para navegar hasta el pie del Salto Ángel hace falta que el río vaya alto: fuera de esos meses el salto se ve desde el aire, pero no se llega por agua.
Es también cuando los saltos de la laguna de Canaima van a pleno caudal, que es cuando la estampa merece el viaje.
De diciembre a abril: seco
La estación seca es la de la montaña y la de la fauna. Para el Roraima, porque los ríos que hay que vadear bajan y la subida deja de ser una lotería. Para los Llanos, porque al retirarse el agua los animales se concentran en las charcas que quedan y se ven sin buscarlos.
Es además la temporada de viento en el Caribe venezolano, así que si vas a navegar o a hacer kite en Los Roques o en El Yaque, éstos son tus meses.
Todo el año
Los Roques, Mérida, el Delta, Morrocoy, Paria y Choroní funcionan en cualquier mes. En la costa lo que cambia es el viento, no la temperatura; en el Delta, el nivel del agua, y los dos niveles tienen su gracia; y en el páramo andino siempre hace frío, llueva o no.
Si tus fechas son fijas
Dinos cuándo puedes viajar y te decimos qué destinos encajan y cuáles no. Es mucho más útil que elegir el destino primero y descubrir después que ese mes no se puede.

