Es la primera pregunta de todo el mundo. Y casi todas las respuestas que vas a encontrar están escritas por gente que no ha estado allí.
La respuesta corta
Sí. Venezuela se viaja, y se viaja tranquilo. Hace quince años te habría dicho que no, y lo habría dicho en serio. Hoy el país ha cambiado tanto que la pregunta se ha quedado vieja: los datos, que verás en un momento, están por debajo de los de países a los que vuela todo el mundo sin pensárselo.
Lo que dicen hoy los gobiernos, a 23 de octubre de 2026: el Ministerio de Asuntos Exteriores de España no desaconseja viajar a Venezuela. En su ficha, actualizada el 17 de septiembre de 2026, recomienda extremar la precaución y evitar ciertas zonas: la frontera con Colombia, el sur de Aragua y Guárico y los barrios desfavorecidos de las ciudades. Estados Unidos, por su parte, bajó su aviso del nivel 4 al 3 («reconsiderar el viaje») en marzo de 2026, según el Departamento de Estado. La recomendación de «no viajar salvo necesidad» que todavía aparece en muchas búsquedas es de noviembre de 2025, cuando se suspendieron los vuelos con España.
Los destinos de un viaje por Venezuela —Los Roques, Canaima, los Andes, Morrocoy, Choroní— funcionan con absoluta normalidad. Lo que te ha llegado por las noticias ocurre en un tipo de sitio muy concreto, urbano y marginal, que no aparece en ningún itinerario y al que tampoco irías en ninguna otra capital del mundo.
Y como en cualquier país, hay un par de zonas que se evitan. La diferencia es que aquí te las digo por su nombre, más abajo, en vez de dejarte con la duda.
Los números, que es donde se ve el cambio
Esto es lo que casi nadie en España sabe, y es la parte que deberías leer aunque no leas nada más. El Observatorio Venezolano de Violencia —una organización independiente, no el gobierno— midió esta caída:
| Año | Tasa por 100.000 | Qué significa |
|---|---|---|
| Pico de la década pasada | Alrededor de 90 | El Venezuela que se quedó grabado fuera del país. |
| 2021 | 40,9 | Menos de la mitad en cinco años. |
| 2023 | 26,8 | Una caída del 25 % respecto a 2022. |
De unas 90 muertes violentas por cada cien mil habitantes a 26,8. El país se ha dejado por el camino dos tercios de su violencia en menos de una década, y es de las caídas más rápidas que se han medido en ningún sitio.
Y esa cifra está contada de la forma más dura posible
Aquí está el matiz que lo cambia todo, y que no verás en ningún otro artículo. Ese 26,8 no son asesinatos: son muertes violentas, que es la forma más exigente de contar que existe. Así se reparten las 6.973 de 2023:
| Tipo | Casos | Qué es |
|---|---|---|
| En averiguación | 4.064 | Muertes sin causa determinada. Entran en el recuento por prudencia, no porque se sepa que fueron crímenes. |
| Homicidios | 1.956 | Lo que en cualquier otro país se publica como tasa de homicidios: 7,5 por cada 100.000. |
| Intervención policial | 953 | Muertes en operativos policiales, entre bandas y cuerpos de seguridad. |
Léelo otra vez, porque importa: el dato que de verdad mide el riesgo de un viajero —el homicidio— es 7,5 por cada cien mil. Y ni siquiera ése te toca de cerca: la mayoría ocurre entre bandas y en zonas donde no pisa un turista.
Comparado con sus vecinos
Para que el número signifique algo, hay que ponerlo al lado de países a los que nadie duda en viajar. Éstas son las tasas de homicidio de 2025 según InSight Crime:
| País | Tasa |
|---|---|
| Ecuador | 50,9 |
| Colombia | 25,8 |
| Brasil | 19,2 |
| Mediana de América Latina | 17,6 |
| México | 15,4 |
| Venezuela (homicidios, OVV 2023) | 7,5 |
Colombia y Brasil son destinos turísticos normales, con vuelos llenos todo el año y sin que nadie se lo piense dos veces. Sus cifras de homicidio triplican la venezolana.
Dos apuntes de honestidad, porque prefiero que te fíes de mí: las cifras no son perfectamente comparables, ya que cada país cuenta a su manera y la venezolana es de 2023 frente a 2025 de las demás. Y el observatorio ha dejado de publicar informes anuales, así que la última foto independiente completa es la de 2023. Pero la dirección de esa foto es inequívoca, y todo lo que ha pasado después apunta al mismo lado.
Tampoco vamos a usar las cifras del gobierno venezolano, que habla de tres homicidios por cien mil. Nos quedamos con la fuente independiente, que da un número más alto y más creíble.
Qué dice el Ministerio de Exteriores
Toca decirlo, porque lo vas a encontrar en cuanto busques: el Ministerio de Asuntos Exteriores español recomienda «extremar la precaución durante el viaje» y no ir a determinadas zonas. Es la recomendación vigente, actualizada el 17 de septiembre de 2026, y las zonas que pide evitar son la frontera con Colombia, los estados llaneros —sobre todo el sur de Aragua y Guárico— y los barrios desfavorecidos de las ciudades.
Conviene entender qué es y qué no es. No es una prohibición: nadie te impide comprar el billete ni entrar en el país. Es un criterio deliberadamente conservador, que tiene en cuenta cosas que a ti no te afectan igual —la capacidad consular de atenderte, el estado de las relaciones entre los dos países, el suministro eléctrico en ciudades— y que tarda mucho en moverse cuando la situación mejora sobre el terreno.
Tiene, eso sí, una consecuencia práctica muy concreta que casi nadie te cuenta: afecta a tu seguro de viaje. Hay pólizas que limitan la cobertura en países con avisos oficiales, y otras que cubren Venezuela sin problema. Antes de comprar nada, comprueba que la tuya lo diga por escrito.
Y conviene leer al ministerio entero, no sólo el titular: ese mismo organismo, en la página de su consulado en Caracas, describe la sanidad privada venezolana como de «buena calidad» y recomienda contratar un seguro. Es decir, no dice que no se pueda ir: dice cómo ir preparado.
No te voy a decir que ese aviso no exista ni voy a discutirlo. Te digo lo que veo yo, que soy de allí y llevo viajeros, y decides tú.
Lo que veo yo
El centro de Caracas era, para mí, un sitio al que no iba. No se me había perdido nada allí y tampoco me apetecía. Hace un mes fui con mi pareja, que es española, y nos pasamos la mañana grabando con el móvil en la mano, por la calle, sin escondernos.














